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"Donde quiera que tú estés"

¿QUÉ ES EL ACOMPAÑAMIENTO?

Es una relación que posibilita el crecimiento personal y espiritual de las personas, para propiciar una respuesta creyente. Se puede concretar mediante una serie de rasgos que lo definen:

• Es un proceso. El proceso de guiar y cuidar, estando “al lado” de las personas no como quién dirige, sino como quien ayuda, habiendo hecho uno mismo el propio proceso. Se orienta a la realización plena de la persona.

• Es una ayuda dada por un cristiano a otro, para que pueda descubrir la presencia y acción de Dios en su vida.

• Es un encuentro personal en la fe que hace posible que la persona pueda leer su propia vida, como historia de salvación.

• Es una oportunidad para personalizar la fe, descubriendo el proyecto singular que Dios “sueña” para cada persona.

CLAVES

Espacio de escucha y encuentro

Crecer en libertad

Presencia de Dios en mi vida

Descubrir la propia vocación

¿QUÉ APORTA A LA PERSONA?

La finalidad esencial es facilitar el encuentro de las personas con Jesucristo.

En este proceso se favorece el crecimiento como persona desde los valores del evangelio, su vinculación al proyecto del “Reino” y el descubrimiento de su propio camino de seguimiento.

En relación a esta finalidad, podemos nombrar también otras aportaciones:

– Descubrir la identidad personal como cristianos: Se trata de cuidar el conocimiento interior de cada persona, descubrir los rasgos que como cristiano más le identifican. Conocer el sentido de la propia historia, descubriendo la presencia de Dios en ella. Descubrir su vocación en la Iglesia y en el mundo.

– Aceptarse a sí mismo: tomar conciencia de su propio ser y su historia, caminar en verdad y ayudar a poner palabra a cuanto vive y experimenta cada persona.

– Apasionarse por la vida: amar la vida en todas sus dimensiones, en lo que acontece cada día, valorando los signos de vida que cada momento ofrece. Estar abiertos y atentos a todo lo que se conecta con la vida y la esperanza, realizando también signos que contribuyan a ello.

– Desarrollar a la persona en todas sus dimensiones: buscar el equilibrio entre la exterioridad y la interioridad trabajando de forma complementaria la mente, el cuerpo, y el espíritu. Tener una visión global sobre sí mismo, los demás y el mundo. Aprender y ser de modo íntegro.

– Crecer en la fe para tener vida. Descubrir el valor de la fe para la vida, disfrutando en este proceso.

– Vivir de forma personal el Evangelio de Jesús. Descubrir a Jesús en la Palabra, en la celebración, y en la vida de la Comunidad, teniendo una relación personal con Él. Poder incorporar una forma de ser y vivir que nazca de esta experiencia.

¿CÓMO LLEVARLO A LA PRÁCTICA?

Acompañamiento informal


El ambiente de los centros, carteles, lemas, murales, decoraciones, en sí mismo comunica mensajes, valores, estilos de comunicación, orienta, y crea pautas para toda la comunidad.

En y desde la celebración


La expresión celebrativa de la fe para aprender a “contar” de manera comunitaria, creativa y espontánea lo que creen y experimentan.

Desde el propio Carisma


Para conocerlo, quererlo, vivirlo y dar oportunidades de identificarse con él.

Acompañamiento grupal (comunitario)


Espacio donde aprender a servir y acompañar a los otros; ejercitar y contrastar las actitudes, la madurez y las transformaciones personales; discernir comunitariamente la propia vocación dentro de la comunidad cristiana; el grupo también acompaña los procesos personales de sus miembros; personaliza la fe en el marco de la comunidad; y refuerza el acompañamiento personal y lo autentifica.

Acompañamiento personal (individual)


Necesita una identidad propia como proceso, un lugar y una dinámica sistemática; que la persona se sienta libre para iniciar el proceso; responsabilidad en el modo de llevarlo; y compromiso, sinceridad y apertura.